Los aceites se catan templados, aspirando sus olores y "masticando" sus sabores como si se tratara de vinos de reserva. Los aceites vírgenes extra no deben tener defectos: nada de regustos metálicos, toques sucios ni sensaciones de bastedad o enranciamiento. Solo fruta en estado puro.
Existe la tendencia a creer que los aceites de oliva virgen extra con menor grado de acidez son de mejor calidad que los aceites de oliva virgen extra con mayor grado de acidez. Esto no es correcto. Cualquier aceite de oliva de la categoría virgen extra posee una calidad excepcional y tiene unos tonos afrutados increíbles, un ligero toque amargo, etc. Aquí el grado de acidez tiene más que ver con la intensidad del sabor; así un aceite de 0,8 grados tendrá un sabor más intenso que un aceite de 0,1 grados.
Existe la tendencia a creer que los aceites de oliva virgen extra con menor grado de acidez son de mejor calidad que los aceites de oliva virgen extra con mayor grado de acidez. Esto no es correcto. Cualquier aceite de oliva de la categoría virgen extra posee una calidad excepcional y tiene unos tonos afrutados increíbles, un ligero toque amargo, etc. Aquí el grado de acidez tiene más que ver con la intensidad del sabor; así un aceite de 0,8 grados tendrá un sabor más intenso que un aceite de 0,1 grados.