Los primeros rompehielos fueron construidos a fines del siglo XIX y muchas características de su diseño se siguen aplicando en nuestros días. Los modernos rompehielos cumplen su función básica de romper el hielo presionándolo hacia abajo y fracturándolo, haciendo uso de su gran potencia y desplazamiento. Hasta fines de la década del 60 el desarrollo de los rompehielos se basaba en prueba y error, eso hacía que muchas innovaciones tecnológicas se evaluaran cuando el buque estaba en plena labor. Actualmente se somete un modelo a escala del buque a ensayos en las mismas condiciones que deberá afrontar en sus tareas cotidianas. Los cambios más notables se produjeron en el diseño del casco, las máquinas propulsoras y en el diseño general.