En 1929 se denominó acorazado de bolsillo a un tipo de naves construidas en Alemania bajo las limitaciones impuestas por el Tratado de Versalles, con un desplazamiento de 10.000 t y cañones limitados a 280 mm. Los alemanes construyeron tres de estas naves empleando la tecnología más avanzada del momento, de forma que podían huir fácilmente de los acorazados y también de destruir con facilidad a los cruceros pesados capaces de darles alcance, con un armamento y protección inferior a los acorazados de bolsillo (piezas de 203 frente a 280 mm). Estas naves se destinaron en la Segunda Guerra Mundial a la actividad corsaria, destruyendo tráfico mercante aliado, aunque por poco tiempo al incrementarse la velocidad de los acorazados aliados. Como sobrevivientes de esa época quedan a flote los acorazados clase Iowa, cuyo máximo exponente es el USS Missouri (BB-63).