Mucho antes, el autor romano Julio Obsequens escribió, en el año 99 A. C., que “en Tarquinia, hacia la puesta del sol, un objeto redondo como un globo, un escudo redondo o circular llevó su trayectoria a través del cielo de oeste a este".
El 24 de septiembre de 1235, el General japonés Yoritsune y su ejército observaron globos no identificados volando ligeramente en patrones erráticos en el cielo de la noche, cerca de Kyoto, Japón.
El 24 de septiembre de 1235, el General japonés Yoritsune y su ejército observaron globos no identificados volando ligeramente en patrones erráticos en el cielo de la noche, cerca de Kyoto, Japón.