FREILA: El Defensor De Los Moribundos...

El Defensor De Los Moribundos

La misión angélica del arcángel San Miguel se extiende con los hombres hasta que éstos pasan a través de las puertas celestiales. No sólo protege sus almas durante la estancia en la Tierra sino en hora de la muerte: su tarea es recibir el espíritu de los elegidos en el momento de la separación corporal.

A través de la liturgia de la doctrina cristiana se nos dice que Miguel custodia la entrada al Paraíso y que, en el instante previo al fallecimiento, combate contra el demonio, quien se esmera en ganar adeptos a su causa tratando de hacer sucumbir los espíritus a la tentación. Pero este fiel arcángel permanece a la vera de cada moribundo para defenderle del acecho de su mayor adversario.

Una anécdota anselmiana: una vez, un monje muy virtuoso en vida, a punto de morir, comenzó a recibir grandes asaltos de demonio. Éste le acusó de los pecados y yerros cometidos antes de ser bautizado. Entonces, oportunamente, intervino San Miguel para defender al muriente y retrucar al bastardo que tales pecados habían sido precisamente redimidos y borrados en la pila bautismal