Etimología De Jerarquías Angélicas
De acuerdo con la teología cristiana, un “serafín” es un “espíritu bienaventurado”, el primero de los ángeles de los nueve coros celestiales.
Los serafines constituyen el orden más alto de la jerarquía superior, entonan sus melodías de las esferas y controlan el movimiento de los cielos. Dada su gran atracción de energía se los bautizó como “Serpientes Ardientes”, “Flameantes Serpientes Voladoras del Rayo” o “Serpiente de fuego del amor”.
Las versiones sobre su etimología indican que su nombre deriva del verbo “ser” y del hebreo “rapha” cuyo significado es el de “curador”. Viven alrededor del trono del Señor y lo alaban constantemente; se los considera guardianes de la gloria divina. Otras hipótesis de su nombre indican que “serafín” debe traducirse como “ser rebosante de sabiduría” o “plenitud de conocimiento”.
En las Sagradas Escrituras se indica que el profeta Isaías tuvo una visión de serafines. Su pureza se asocia con el hecho de que forman parte de la esencia divina, como si fueran hijos o hermanos menores del Padre.
De acuerdo con la teología cristiana, un “serafín” es un “espíritu bienaventurado”, el primero de los ángeles de los nueve coros celestiales.
Los serafines constituyen el orden más alto de la jerarquía superior, entonan sus melodías de las esferas y controlan el movimiento de los cielos. Dada su gran atracción de energía se los bautizó como “Serpientes Ardientes”, “Flameantes Serpientes Voladoras del Rayo” o “Serpiente de fuego del amor”.
Las versiones sobre su etimología indican que su nombre deriva del verbo “ser” y del hebreo “rapha” cuyo significado es el de “curador”. Viven alrededor del trono del Señor y lo alaban constantemente; se los considera guardianes de la gloria divina. Otras hipótesis de su nombre indican que “serafín” debe traducirse como “ser rebosante de sabiduría” o “plenitud de conocimiento”.
En las Sagradas Escrituras se indica que el profeta Isaías tuvo una visión de serafines. Su pureza se asocia con el hecho de que forman parte de la esencia divina, como si fueran hijos o hermanos menores del Padre.