5. Todo es Uno. Esta es la gran verdad que nos redescubrieron los alquimistas. Y no se trata de una formulación de la unicidad de la materia, sino de la expresión más pura del auténtico monoteísmo, que no tiene nada que ver con el panteísmo.
Cualquier cosa sobre la faz de la tierra puede contar la historia de todas las demás cosas. El Universo es como un Libro. En cada una de sus páginas está contenida toda la obra, y si profundizamos, cada frase, cada palabra, cada letra contiene todo el resto.
El destino no está inscrito en las líneas de la mano, en la tirada de Tarot o en el tema astrológico; lo que realmente ocurre es que cuando los consultamos penetramos en el Alma del Mundo.
Al Alquimista no le es necesario contemplar el desierto, pues sabe que le basta con considerar un simple grano de arena para ver en él todas las maravillas de la Creación.
Cualquier cosa sobre la faz de la tierra puede contar la historia de todas las demás cosas. El Universo es como un Libro. En cada una de sus páginas está contenida toda la obra, y si profundizamos, cada frase, cada palabra, cada letra contiene todo el resto.
El destino no está inscrito en las líneas de la mano, en la tirada de Tarot o en el tema astrológico; lo que realmente ocurre es que cuando los consultamos penetramos en el Alma del Mundo.
Al Alquimista no le es necesario contemplar el desierto, pues sabe que le basta con considerar un simple grano de arena para ver en él todas las maravillas de la Creación.