Si te cruzas con un fanático de las conspiraciones, seguramente te dirá que el espacio exterior está plagado de mortales radiaciones emitidas por el sol, que, extrañamente, no dañaron a ningún astronauta. Ninguno contrajo cáncer, ni siquiera los de la misión Apolo 16 quienes fueron sorprendidos por una llamarada solar que debió haberlos matado. Pero en realidad, no hay pruebas de que hubiera una erupción solar importante durante el vuelo del Apolo 16. Hubo varias mese después de que la misión hubiese terminado, en agosto de 1972.