En Sri Lanka encontramos la Ciudad Antigua de Sigiriya. Situada en la cima de un gran bloque de piedra roja a la que se accede por las paredes de un abrupto acantilado, fue la capital del rey parricida Kassyapa a finales del siglo V. De ella se conservan, además de las ruinas de la ciudad, pinturas rupestres de la época. Una serie de galerías y escaleras que salen de la boca de un gigantesco león construido de ladrillos y yeso facilita el acceso al recinto.