# Náusea inducida por la quimioterapia:
# Sallan y col., demuestran en dos ensayos diferentes de 1975, (3,) y 1979, (4), ambos randomizados, doble ciego y cruzados, que el THC es más efectivo que la proclorperazina en el control de la náusea inducida por la quimioterapia.
# Chang, en 1979, en un ensayo clínico randomizado y cruzado, (5), confirma esta conclusión e incluso cuantifica el nivel de THC necesario para prevenir la náusea (10 ng/ml).
# Frytak, en un ensayo prospectivo y doble ciego de 1979, (6), completa este hallazgo con la demostración de que tanto el THC como la proclorperazina son superiores al placebo.
# Lucas y Lazslo, en 1980, en un ensayo clínico randomizado y cruzado, (7), estudiaron el uso de la marihuana en pacientes terminales refractarios a otros tratamientos encontrando que, incluso a dosis bajas (5 mg/m²), la náusea se resolvió completa o parcialmente en un 72% de los pacientes.
# Estimulación del apetito:
# En 1994, Nelson, en un estudio prospectivo, no ciego y sin control con placebo, (8), encontró que el apetito aumentaba en pacientes con cáncer terminal que recibían THC oral a bajas dosis.
# El año siguiente, 1995, en un estudio doble ciego, controlado con placebo y de grupos paralelos, Beal y col., (9), hallaron que 2'5 mg de THC oral 2 veces/día eran efectivos para estimular el apetito en pacientes con SIDA.
# Sallan y col., demuestran en dos ensayos diferentes de 1975, (3,) y 1979, (4), ambos randomizados, doble ciego y cruzados, que el THC es más efectivo que la proclorperazina en el control de la náusea inducida por la quimioterapia.
# Chang, en 1979, en un ensayo clínico randomizado y cruzado, (5), confirma esta conclusión e incluso cuantifica el nivel de THC necesario para prevenir la náusea (10 ng/ml).
# Frytak, en un ensayo prospectivo y doble ciego de 1979, (6), completa este hallazgo con la demostración de que tanto el THC como la proclorperazina son superiores al placebo.
# Lucas y Lazslo, en 1980, en un ensayo clínico randomizado y cruzado, (7), estudiaron el uso de la marihuana en pacientes terminales refractarios a otros tratamientos encontrando que, incluso a dosis bajas (5 mg/m²), la náusea se resolvió completa o parcialmente en un 72% de los pacientes.
# Estimulación del apetito:
# En 1994, Nelson, en un estudio prospectivo, no ciego y sin control con placebo, (8), encontró que el apetito aumentaba en pacientes con cáncer terminal que recibían THC oral a bajas dosis.
# El año siguiente, 1995, en un estudio doble ciego, controlado con placebo y de grupos paralelos, Beal y col., (9), hallaron que 2'5 mg de THC oral 2 veces/día eran efectivos para estimular el apetito en pacientes con SIDA.