Entre 1840 y 1900 se escribieron 100 artículos sobre el uso de la marihuana en terapéutica. Hoy, la historia de 5000 años de uso del cannabis en medicina está casi olvidada debido al declinar que ha sufrido en el siglo XX. La ley de la marihuana de 1937 en Estados Unidos, diseñada para prevenir su uso recreativo, hizo que el cannabis empezara a ser muy difícil de obtener para usos médicos. Actualmente, está en la lista 1 de drogas (que incluye las potencialmente adictivas y sin uso médico), aunque las peticiones en 1972 de incluirla en la lista 2 (drogas potencialmente adictivas pero con uso médico aceptado) derivó en largos procesos legales que condujeron en 1988 al juez de la administración de la DEA a declarar que cumplía los requisitos legales exigidos para su uso en medicina. Su orden de transferirla a la lista 2 fue ignorada por la administración, y, desde entonces, hay 10 estados que establecieron sus propias normas respecto a la investigación y múltiples organizaciones (Sociedad Médica para el Cuidado del SIDA, American Medical Association o AMA, Food and Drug Administration o FDA,...) que luchan por avanzar en las investigaciones sin que el estigma social les influya. En Junio de 1991 el Servicio Público de Salud (PHS) anunció que los programas se suspendían porque chocaban con la oposición de la Administración al uso de drogas ilegales.