Dos cosas parecen indiscutibles: 1) que todas las variantes actuales provienen de una sola planta hibridada, que se cultivó en interiores; 2) que el motivo de cultivar "cibernéticamente" no puede atribuirse a los cultivadores, sino al régimen legal en vigor. La clientela deseaba cáñamo potente, la policía estorbó su producción a cielo abierto, y el resultado está a la vista. Disponer de flores que alcanzan hasta un 14 % de THC -con las cuales puede hacerse un hachís potentísimo, como el dutch- es una consecuencia directa de la prohibición.