Más grave es la proporción de azufre y sales alcalinas, porque la sal liquida a cualquier planta a partir de cierta concentración. Hasta hace relativamente poco, el cultivador debía recurrir a procedimientos inseguros para elevar o disminuir el pH -como vinagre blanco, cáscaras de huevo pulverizadas o ceniza-, pero hoy es sencillo comprar líquidos que realizan esas dos funciones con precisión y comodidad. Como bien saben quienes tienen peceras, el exceso de acidez se solventa con pequeñas cantidades de bicarbonato sódico (vieja cura para el ardor de estómago), y el defecto con salitre.