Su reclamo es un agudo y repetido “tic-tic-tic” que repite a diferentes ritmos y que se suele escuchar con mucha asiduidad en bosques y jardines. Utilizan su canto en el periodo de apareamiento y para delimitar su territorio. Suelen cantar tanto el macho como la hembra y lo hacen de forma melódica desde antes del amanecer hasta el anochecer.