LA CARRACA EN LA SIERRA DE BAZA
La carraca esta presente en la Sierra de Baza y puede localizarse con relativa facilidad por su color azul intenso.
La zona basal de la Sierra de Baza acoge a esta especie en época estival, ya que durante el invierno emigra a zonas más templadas del continente africano. En el mes de abril puede observarse a esta especie con la llegada de los primeros ejemplares, que se situarán en la zona más baja del Parque Natural Sierra de Baza. En los terrenos adehesados que limitan con la depresión de Guadix-Baza se instalan las diferentes parejas que darán continuidad a esta especie tan peculiar.
No son pocas las dificultades que debe afrontar cada año la carraca para encontrar un habitad adecuado, debido a la presión que supone la pérdida de espacios donde anidar. La caza y la utilización de plaguicidas sobre los cultivos que sirven de cobijo a sus presas favoritas, están mermando sus poblaciones.
Se puede decir que su presencia en la Sierra de Baza es localmente frecuente y que suele ocupar zonas parecidas al abejaruco (Merops apiaster) y la abubilla (Upupa epops), terrenos blandos y adehesados. Se la puede ver también aquerenciada a viejos cortijos abandonados. Es común escuchar el apodo de “azulón” para referirse de forma gráfica a esta especie tan singular de la Sierra de Baza.
Será a final del mes de septiembre, cuando comiencen los días a ser más cortos y más frescos en la sierra, cuando la carraca europea comience su viaje hacia lugares más templados del continente africano.
La carraca esta presente en la Sierra de Baza y puede localizarse con relativa facilidad por su color azul intenso.
La zona basal de la Sierra de Baza acoge a esta especie en época estival, ya que durante el invierno emigra a zonas más templadas del continente africano. En el mes de abril puede observarse a esta especie con la llegada de los primeros ejemplares, que se situarán en la zona más baja del Parque Natural Sierra de Baza. En los terrenos adehesados que limitan con la depresión de Guadix-Baza se instalan las diferentes parejas que darán continuidad a esta especie tan peculiar.
No son pocas las dificultades que debe afrontar cada año la carraca para encontrar un habitad adecuado, debido a la presión que supone la pérdida de espacios donde anidar. La caza y la utilización de plaguicidas sobre los cultivos que sirven de cobijo a sus presas favoritas, están mermando sus poblaciones.
Se puede decir que su presencia en la Sierra de Baza es localmente frecuente y que suele ocupar zonas parecidas al abejaruco (Merops apiaster) y la abubilla (Upupa epops), terrenos blandos y adehesados. Se la puede ver también aquerenciada a viejos cortijos abandonados. Es común escuchar el apodo de “azulón” para referirse de forma gráfica a esta especie tan singular de la Sierra de Baza.
Será a final del mes de septiembre, cuando comiencen los días a ser más cortos y más frescos en la sierra, cuando la carraca europea comience su viaje hacia lugares más templados del continente africano.