Alguna de entre ellas pidió al marido de retirarse a su cortijo situado a un par de kilómetros de la fiesta-matanza conocido como la Cruz de la Cocentaina.
La Cruz de la Cocentaina se cita en el Catastro de Ensenada, en el S. XVIII, como una vivienda situada entre Las Balsillas y la hacienda de Las Mimbreras. Aún hoy podemos ver los restos del hogar y del imprescindible horno de pan cocer. Permanece ya borroso lo que queda de los cimientos en un barranco de tierra launa que desciende hacia el Colorado. Cubierto todo hoy por la uniforme repoblación debería -nos imaginamos- en las fechas de nuestra historia conservar bosquetes de pinos y añejos encinares que unidos a lo quebrado de los riscales que en el trayecto conocemos como Las Zorreras de Las Balsillas, deberían ofrecer un refugio ideal al último depredador de ganador.
La Cruz de la Cocentaina se cita en el Catastro de Ensenada, en el S. XVIII, como una vivienda situada entre Las Balsillas y la hacienda de Las Mimbreras. Aún hoy podemos ver los restos del hogar y del imprescindible horno de pan cocer. Permanece ya borroso lo que queda de los cimientos en un barranco de tierra launa que desciende hacia el Colorado. Cubierto todo hoy por la uniforme repoblación debería -nos imaginamos- en las fechas de nuestra historia conservar bosquetes de pinos y añejos encinares que unidos a lo quebrado de los riscales que en el trayecto conocemos como Las Zorreras de Las Balsillas, deberían ofrecer un refugio ideal al último depredador de ganador.