Al llegar el buen tiempo, durante la noche, recuas de mulas bajaban el hielo cortado en barras de forma rectangular hasta los núcleos de población, aprovechando que las distintas capas de nieve apelmazada por mazos, eran de una anchura tal que al irlas sacando del pozo, se podían transportar adecuadamente en caballerías. Para el transporte, los bloques de hielo se introducía en serones, abrigados y protegidos con paja o lastones, con los que también se cubrían los muros de los pozos y lo llevaban a sus diferentes destinos, fundamentalmente Baza, aunque también Gor, Caniles y otros lugares, que dependían de la propiedad del pozo, donde se vendían al por mayor, por cargas, utilizando los antiguos senderos, muchos de los cuales son los que ahora utilizamos los excursionistas para nuestros paseos de montaña.