Es digno de ver cuando los rebaños, después de pasar todo el día pastando en la parte alta de los cerros, bajan cuando falta poco para anochecer al cortijo donde tienen su refugio y más comida asegurada, tan solo con la voz de su pastor. Esto lo podemos ver todavía en el Cortijo de Soler en el cruce con Freila, en las inmediaciones de la A-92, por citar uno de los lugares más próximos a Baza en que se sigue practicando este medio de vida.