Además de estas construcciones, la Sierra de Baza está llena de pequeños abrigos, que no son otra cosa que pequeñas cuevas a las que se tapaba la boca con un muro de piedras, sirviendo así para resguardarse de las frías ventiscas del invierno o los calurosos días del verano.
Elemento indispensable para los pastores y su ganado eran también las fuentes, normalmente cerca de los cortijos, pero a veces en lugares insospechados. Cada pequeño manantial era aprovechado mediante la construcción de un gran pilar donde se almacenaba agua suficiente para abrevar al ganado.
Elemento indispensable para los pastores y su ganado eran también las fuentes, normalmente cerca de los cortijos, pero a veces en lugares insospechados. Cada pequeño manantial era aprovechado mediante la construcción de un gran pilar donde se almacenaba agua suficiente para abrevar al ganado.