FREILA: La vida de los pastores estaba dedicada casi en exclusiva...

La vida de los pastores estaba dedicada casi en exclusiva a esta ocupación, era dura y requería largas temporadas fuera del hogar, o instalar éste en lo más recóndito de la Sierra, alejado de comodidades y los más elementales servicios asistenciales.

Los cortijos eran la vivienda habitual, de reducidas dimensiones y compuestas por gruesos muros de piedra y cal rematados con grandes vigas que soportan un tejado cuya cobertura era la teja árabe. Anexo al la vivienda del cortijo suelen estar el horno, para cocer el pan, las cuadras y el corral, que consiste en un gran recinto rodeado por muro. Todo el conjunto era blanqueado con cal, lo cual además del típico color que ayuda a mantener frescas las estancias, contribuía a consolidar las estructuras.