Por el contrario, arrebañar significa juntar de nuevo las ovejas con sus crías pequeñas y con los denominados vacíos. Los vacíos son aquellas ovejas que no criaban y que solían pastar todo el año dirigidas por el pastor. Las ovejas que criaban estaban a cargo de uno o varios borregueros durante el invierno, quienes las entregaban a sus respectivos pastores a finales del mes de abril. El borreguero era, por tanto, la persona que cuidaba -exclusivamente durante los meses que van de diciembre a abril- de las ovejas que parían. Mientras que el pastor pasaba esos meses de invierno apacentando únicamente las borregas, es decir, las ovejas que no habían parido ese año, y también llevaba las llamadas machorras, que son aquellas ovejas que no se quedan preñadas por ser estériles. Todo este sistema de juntar y separar el rebaño hace tiempo que ha desaparecido.