FREILA: Ya tenemos a las dos caballerías uncidas con el “ubio”,...

Ya tenemos a las dos caballerías uncidas con el “ubio”, que con unas sogas dispuestas para que no se rozaran, se ataban a un travesaño, y éste con una argolla, se unía a un gancho que llevaba el trillo y en estas condiciones empezaban los animales a dar vueltas a la parva, al medio día, tanto los animales como las personas descansaban, no les hacía falta reloj, tampoco los había y menos de pulsera, cuando en la fachada este de la torre empezaba a ponerse en sombra, era medio día, en aquel momento las personas a comer y a las caballerías a darles agua en el pilón de la fuente.