FREILA: Debió de ser en los postreros días de julio o quizá...

Debió de ser en los postreros días de julio o quizá primeros de agosto en la Sierra, cuando las faenas de trilla se atrasaban lo indecible. Y debió de ser hacía la hora de la siesta, cuando la chiquillería de Don Martín vio venir hacía la minilla de agua ferruginosa un hombre que se tambaleaba vereda adelante. Pero antes de llegar al agua cuentan que cayó de bruces y a gatas continuó intentaba continuar andando. El Tío Nicasio, el Poyafría, había reventado. El Tío Nicasio, mientras trillaba en la era de Emilio El Zambombo, se subió un saco de albaricoques de la vega de Las Majadillas. Sentado en el pretil de la era, a pleno sol de la trilla, se entretuvo en meterse entre pecho y espalda una cuartilla de la calentica fruta. Luego la rocío con un bote de los antiguos del agua de caravana lleno de vino y... el cuerpo no pudo aguantar. El cura Emiliano certificó que de úlcera había muerto el Nicasio”.