Tradicionalmente las romanas comenzaban a pesar a primeros de agosto, prolongándose la recolección durante el mes en función del estado de la planta, consecuencia del año climatológico. Las técnicas y terminología de su recolección es la propia de la cultura del cereal: se van formando "manás", las espigas que caben en la mano, que serán "arrodeás" cuando a los rabos de las últimas espigas se les hace anudar al resto. Siempre quedan tres dedos libres para seguir segando. Estas "manás" pueden encadenarse y ser arrastradas, cruzándolas finalmente y dejándolas sobre matas o sitios bien visibles. Con cuatro o cinco montones de estos se hará un "brazao" y con dos o tres de estos últimos un haz, "jaz" o "gambuyo", de unos 40-60 kg., a transportar a la romana.