Una jornada de perdiz con reclamo comienza con la elección de la plaza, zona donde se cree pueden estar aquerenciadas las perdices, posteriormente se han de preparar el puesto, tollo, y el tanto, tango o pulpitillo. El tollo es el puesto en el que deberá esperar el cazador a la entrada de las perdices a la plaza, debe estar bien orientado y camuflado a la perfección, ha ser posible valiéndose de ramas y vegetación propia del entorno elegido, la tronera, hueco por el que se vigila la plaza y se dispara deberá ser del tamaño suficiente para ver y no ser vistos. El tanto, tango o pulpitillo es el soporte sobre el que se coloca la jaula con el reclamo, debe estar entre 15 y 20 pasos de distancia respecto al puesto y la jaula a un metro del suelo aproximadamente y bien calzada con piedras, para cuando el pájaro de la jaula se mueva, no se caiga o si entra un zorro, perro... no lo tire a la primera embestida. Es importante que la plaza esté limpia de piedras donde pudieran rebotar los perdigones y herir al reclamo. No ha sido la primer vez que al disparar al de campo, un plomo rebotado acaba con la vida del de la jaula. He visto como hombres hechos y derechos llegaban del puesto llorando por haber matado a su mejor pájaro accidentalmente, haciendo todos los honores en su entierro y recordando los mejores lances del mismo.