FREILA: Es precisamente aquí donde se basa la caza de la perdiz...

Es precisamente aquí donde se basa la caza de la perdiz con reclamo, en colocar un macho enjaulado en el campo que por medio de sus cantos y sonidos intente atraer a su presencia a aquellas perdices que estén a su escucha.

Los recursos sonoros del macho enjaulado o reclamo para lograr sus objetivos son muchos, la importancia de conocerlos, el saber interpretarlos y así mismo el poder distinguirlos por el aficionado es de gran importancia.

El reclamo dispone como decimos de un variado repertorio musical que emplea en su “guerra dialéctica” con sus congéneres salvajes y así tenemos: reclamar, dar piñonazos, la embuchada, aguileo, regaño, ajeo, titeo, chirrido o rebote, dar de pie, rinreo y así hasta un total de 21 recursos sonoros que emite (según los estudiosos de esta especie) siempre adaptándolos al estado de celo del campero.

Para su práctica es necesario conocer el escenario donde se va a desarrollar el lance que se compone básicamente del puesto (habitáculo donde el cazador se oculta para observar el trabajo de su reclamo y desde donde dispara a la perdiz entrante) el repostero, pulpitillo o tanto (es el lugar donde se coloca el reclamo para que por medio de sus cantos pueda provocar a los machos y camelar a las hembras) y por último la plaza o tiradero (lugar que circunda el tanto).
Existe una norma invariable en esta modalidad de caza consistente en tirar solo a la perdiz salvaje que se encuentre en plaza y que además haya sido recibida por el reclamo, pudiendo hacer de esta forma que el pájaro que ha sido bueno, deje de serlo a raíz de tirar mal una perdiz. Cuando no se dan esta premisas lo que procede es indultar y dejar marchar a la perdiz entrante, ya que según el código no escrito de esta modalidad de caza sólo se es buen cazador de pájaro cuando matas a una perdiz que “entra al pájaro”, determinando así el buen cazador del que sólo busca “carne”, acechando perdices en lugar de saborear el puesto en toda su plenitud. Además está mal visto entre los cazadores de pájaro el ir a un puesto con varios pájaros. Si no canta uno, colocan otro, no dando oportunidad a que vea los de campo, o que tarde más en salir cantando.