FREILA: Quedaron en esta zona maquis como “El Tule”, muerto...

Quedaron en esta zona maquis como “El Tule”, muerto en una mina de El Tesorero, donde se había refugiado, tras previamente haber matado al guardia civil que abría paso, o los Hermanos Matías”, que también andaba por esta zona de El Tesorero refugiándose en las minas abandonadas de la zona o “El Dionisio”, el último maquis que vivió en esta Sierra. Precisamente del “Dionisio” se cuenta en la publicación Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza se comenta en la Ruta nº 2 (Ruta de los álamos centenarios) como “en esta zona se localiza el Peñón de la Lechera una auténtica fortaleza natural, en la que nos contaba Ramón Rodríguez, un pastor de esta sierra, que llegó a establecer la guardia civil un puesto de vigilancia a final de los años cuarenta, en su lucha contra los últimos maquis que se refugiaban en estos parajes: los dos "Hermanos Matías" y "El Dionisio", último maqui de esta sierra, vilmente asesinado, en las proximidades del Mirador de Barea, por el que creía era su amigo”. Hemos querido conocer como murió “El Dionisio” y un pastor que lo conoció, Serafín Cano, nos ha contado que “El Dionisio” tenía muy buena puntería, era muya hábil y astuto y ya se había llevado por delante a varios guardias civiles que habían intentado darle captura infructuosamente. Nos contaba Serafín como se enteraron los guardias civiles que tenía un amigo que lo veía ocasionalmente para llevarle comida y otras ayudas. Tras presentarse en su casa, lo intimidaron advirtiéndole que tenía que matar al “Dionisio” por que si no al que iban a matar era a él. El amigo, con dolor aceptó el encargo y fue en busca de su amigo el que se encontró con el “Dionisio” y cuando éste estaba comiendo con engaño le dijo que le dejara la carabina que llevaba pues había visto una liebre, para darle un tiro. Con la escopeta en la mano y el “Dionisio” enfrente comiendo el amigo le descerrajó un tiro con el que acabó con su vida. Nos contaba Serafín que “El Dionisio” tuvo tiempo de dirigirse al amigo y decirle: “así no se mata a un hombre”. Se cuenta que el asesino del Dionisio no pudo resistir la angustia que esta muerte le provocó y terminó ahorcándose.