FREILA: A mitad del camino natural que une las aldeas de El...

A mitad del camino natural que une las aldeas de El Moro y Benacebada, en la Sierra de Baza se localizan unas curiosas moles rocosas que parecen aflorar del suelo en busca del cielo, la ausencia de vegetación, su altura y particularmente la forma pulimentada de estas rocas, les dan un aire mágico, propio de los cuentos de hadas y su visita parece trasladarnos mentalmente a otros mundos. Si tenemos ocasión de pasar de noche por este paraje, comprobaremos como estas moles de esquisto se asemejan a gigantescas figuras fantasmagóricas que parecen vigilar la noche. No es por tanto extraño que este paraje haya levantado múltiples leyendas e historias que han venido pasando de generación en generación, una de las cuales, la que aquí voy a contar, tiene como protagonista a un personaje, conocido como la Maga de las Piedras de Vergara.

Cuentan que en las Piedras de Vergara se estableció una familia pobre, pero muy bondadosa y buena, que llegó de la zona de Almería, en busca de un rincón de tierra en que buscar el sustento. Esta familia tenía seis hijos a los que sacaban adelante con grandes esfuerzos y trabajando prácticamente de sol a sol y sin día alguno de descanso. La mujer que además de ocuparse en las tareas de la casa, amasaba el pan, recogía la leña con la que calentarse u ordeñaba las cabras, también ayudaba a su marido en la siembra, de modo que en otoño ella se encargaba de ir sembrando el grano que transportaba en un capacho de esparto sujeto al hombro izquierdo, mientras él iba abriendo un surco con el mulo romo que guardaba en la casa, conviviendo y durmiendo con ellos, como la joya más preciada de su modesta economía.