FREILA: Parece ser que antes, las cuadrillas de esquiladores...

Parece ser que antes, las cuadrillas de esquiladores se desplazaban a pie, en carros, a caballo, en el autobús de línea o en tren, con toda la maquinaria al hombro y con la ropa en las alforjas, en ocasiones iban a buscarlos a la estación los ganaderos a los que iban a esquilar con carros y otras veces tenían que ir andando hasta el lugar donde esquilaban y sucedía lo mismo cuando tenían que ir de un pueblo a otro o de un cortijo a otro. Al no existir todavía teléfonos se iba andando hasta el siguiente pueblo o cortijada en el que había que esquilar para avisar a los pastores que prepararan las ovejas y que fueran a buscar a los esquiladores. Dormían en los pajares que les dejaban en los cortijos y eran los muchachos que iban en las cuadrillas, los encargados de preparar las camas, con paja y con unas mantas. En cada cuadrilla había una persona que se encargaba también de hacer la comida, o comían de lo que hubiera ese día en el cortijo. Eran comidas de bastante aporte energético, de acuerdo con el trabajo que desempeñaban. El vino que bebían en todas las comidas, se lo daban en los cortijos donde esquilaban.

También había otra persona que se encargaba de afilar y engrasar los peines y las máquinas cuando era necesario.

La esquila se realizaba al aire libre, en las cercanías del corral donde estaba la majada. Los esquiladores se formaban en hilera y los agarradores, personas dedicadas a atar las patas, les traían las ovejas. Rápidamente le quitaban la gruesa manta de lana y luego las liberaban.