FREILA: Todo este trabajo se realizaba una vez cada diez o...

Todo este trabajo se realizaba una vez cada diez o quince días al menos. Se masaba mucho en cada ocasión porque era una forma de concentrar el trabajo y economizar pan ya que cuando el pan estaba recién hecho se comía muy bien y a medida que se endurecía no se comía en tanta cantidad.

También nos recuerdan que con la masa sobrante de la masa, que ya no daba para un pan, las mujeres solían hacerse una torta, que era la misma masa, pero mucho más amasada, como un poco de aceite, de la se obtenía una especie de pan más espeso y muy bueno, que guardaban para la merienda.

Incluso en los cortijos más pobres se hacían magdalenas y mantecados para los días de fiesta,. También solían elaborar algún bollo haciendo una masa redonda, en cuyo centro hacían un hueco para depositar aceite, azúcar y una poca harina, tras lo cual lo doblaban por la mitad. Quienes tenían nueces podían añadirlas a estos bollos para hacer unos sabrosos y nutritivos bollos de nueces, galletas.

El horno tardaba aproximadamente una hora en rebajar a la temperatura adecuada. En lugar de usar un termómetro, echaban un puñado grande de harina sobre los ladrillos. Cuando podamos contar hasta quince antes de que la harina empiece a tostarse, es el momento de poner el pan que se hace en 12-15 minutos.

La puerta debe permanecer cerrada durante la cocción del pan y en los entretiempos entre la cocción de una remesa y otra para evitar la pérdida de calor. (El calor que el horno ha almacenado se pierde por radiación y convección de la superficie, así como cuando la puerta se abre repetidamente durante la cocción.

Primero, se deben cepillar los ladrillos para que estuvieran limpios. También cepillamos los restos de harina Lleva un poco de práctica colocar la masa en el lugar que queremos sin que toque las paredes del horno o a otro pan, lo que estropearía la corteza en el punto de contacto.