A la Fiesta de Moros y Cristianos en importancia le seguía la Fiesta celebrada el quince de agosto, igualmente en El Moro, festividad de la Virgen. Las demás fiestas no religiosas tenían su conmemoración en las diferentes aldeas, pero de idéntica manera que las descritas, en los párrafos anteriores. Un ejemplo de ello, eran los carnavales que eran festejados en toda su magnitud. Empezaban el domingo: tiznes por la mañana y máscaras por la tarde y noche, con baile constante. El Miércoles de Ceniza, cenit de las fiestas, estaban toda la mañana con los tiznajos y la ceniza.
Por la tarde, mozos, mozas y bastante personal de las aldeas de Benacebada, Bailén, El Moro, Tesorero y otras, se desplazaban vestidos de máscaras a Los Rodeos, donde se formaban bailes que duraban toda la noche.
Las Navidades eran completas para la infancia y la juventud. En todos los hogares se cocían varias hornadas de pan, roscas, bollos, pan de aceite, roscos de vino y aguardiente, mantecados. Se pedía el aguinaldo que correspondía a los chicos/as de diez a quince años, y finalmente en Nochebuena salían los matrimonios jóvenes y viejos con el resto de la familia e iban de casa en casa recogiéndose los vecinos hasta terminar juntándose todos los habitantes, provistos de zambombas y demás instrumentos ruidosos, cantando villancicos mientras se solicitaba el aguinaldo, comiendo y bebiendo hasta la saciedad.
Por la tarde, mozos, mozas y bastante personal de las aldeas de Benacebada, Bailén, El Moro, Tesorero y otras, se desplazaban vestidos de máscaras a Los Rodeos, donde se formaban bailes que duraban toda la noche.
Las Navidades eran completas para la infancia y la juventud. En todos los hogares se cocían varias hornadas de pan, roscas, bollos, pan de aceite, roscos de vino y aguardiente, mantecados. Se pedía el aguinaldo que correspondía a los chicos/as de diez a quince años, y finalmente en Nochebuena salían los matrimonios jóvenes y viejos con el resto de la familia e iban de casa en casa recogiéndose los vecinos hasta terminar juntándose todos los habitantes, provistos de zambombas y demás instrumentos ruidosos, cantando villancicos mientras se solicitaba el aguinaldo, comiendo y bebiendo hasta la saciedad.