FREILA: Años más tarde, mi padre nos contó lo que a su madre...

Años más tarde, mi padre nos contó lo que a su madre una noche le sucedió en aquel molino. Estando ella, recién casada, con su madre y encontrándose mi abuelo en Granada por temas de papeleos, aprovecharon el día para blanquear la vivienda y habiendo descolgado todas las ollas, sartenes de la pared y dejado los platos y vasijas encima de la mesa, se dispusieron por la noche a descansar de tan ajetreado día. Cuando llevaban un rato dormidas y en el silencio de la noche sólo interrumpido por el mecanismo del molino y el rumor del agua, oyeron un ruido estrepitoso como si alguien tirase toda la vajilla y cubertería, abajo en la cocina, y se oían pasos por las escaleras y se acercaban, se acercaban hasta la habitación y volvían a alejarse hasta abajo y otra vez se acercaban como si fuesen a entrar en su cuarto y otra vez se alejaba, cada vez más rápido. Las dos mujeres se sentaron en la cama, puesto que dormían en la misma habitación, con la débil luz de un candil, se abrazaron rezando toda la noche, hasta que al amanecer cesaron los pasos y los ruidos en la cocina. Se levantaron y bajando las escaleras aún temerosas, despacio llegaron hasta la cocina, comprobando que todo estaba intacto y en su sitio.