La alimentación del mito es a base de pequeños insectos y arañas, aunque también se alimenta de semillas. La pareja construye el nido a principios de marzo y realizan una construcción muy peculiar. Utilizan líquenes, musgo, telarañas y plumas, dándole una forma redondeada con una entrada lateral y confiriéndole la capacidad de expandirse a medida que van creciendo los poyos.