El incremento de las zonas urbanas y las infraestructuras de transporte (carreteras, pistas forestales) provocan la destrucción de hábitats terrestres y el atropello de cientos de sapos, sobre todo en la época reproductora que es cuando más se mueven en busca de zonas de puesta. Las carreteras que pasan cerca de charcas se convierten en auténticos puntos negros donde mueren atropellados tanto adultos que acuden a poner como los juveniles que han finalizado la metamorfosis.