Son animales predominantemente crepusculares y nocturnos, si bien en tiempo lluvioso y con temperatura suave se les puede encontrar a plena luz del día. En ocasiones es posible observarlos en condiciones ambientales tan secas que ningún otro anfibio aceptaría salir de su refugio. Esto ocurre cuando tiene necesidad de humedecer su cuerpo en algún arroyo o masa de agua cercano. Durante el día permanecen ocultos bajo piedras, hojarasca o troncos. Dadas las extremas condiciones climáticas de Granada, el sapo común suele estivar durante la época más calurosa del año, y también hiberna, sobre todo en hábitats situados a gran altitud. Busca para ello lugares con cierta humedad, como tocones, majanos, grutas o madrigueras. Tienen una actividad muy terrestre y se les puede encontrar bastante alejados del agua, a la que sólo acuden para reproducirse o para hidratarse.