Las condiciones climáticas son un factor crucial para esta especie, ya que la pronta evaporación de las charcas provoca la muerte de miles de larvas y esto, unido a algún periodo de sequía puede dar lugar a varios años sin que exista reproducción efectiva. Si a esto añadimos, que durante estos periodos secos muchos terrenos potencialmente encharcables son transformados y puestos en cultivo, llegamos a la situación actual, caracterizada por la lenta e inexorable desaparición de la mayoría de las poblaciones presentes en territorio granadino.