Después de aproximadamente una semana, dependiendo de la temperatura, eclosionan los renacuajos y comienzan un desarrollo contrarreloj pues en 3 o 4 meses deben haber finalizado su metamorfosis, antes de que las charcas, casi siempre temporales, se queden sin agua. A veces se producen mortandades masivas por esta causa. Son muy voraces y devoran materia vegetal, carroña y detritus, incluyendo los cadáveres de sus propios congéneres. Cuando las larvas completan el desarrollo miden unos 20-35 mm, siendo los anuros más grandes de los presentes en la península, al momento de emerger.