FREILA: Son nocturnos y permanecen casi todo el tiempo en agujeros...

Son nocturnos y permanecen casi todo el tiempo en agujeros y huecos entre las piedras, así como en galerías que el mismo animal excava con las espuelas. Esta costumbre es compartida por sus parientes cercanos de Marruecos y Europa central y oriental.
Con la llegada de las lluvias otoñales y primaverales y con tiempo templado, comienza el periodo reproductor. Seleccionan charcas temporales, pero con suficiente volumen de agua que permita su largo desarrollo larvario (entre 2 y 4 meses). Estas suelen ser charcas tradicionales para abrevar al ganado (navajos), pantanetas de riego, lagunas naturales y canteras abandonadas. Al igual que el gallipato, con el que muchas veces comparten charca, no son muy exigentes en cuanto a la calidad de las aguas en que se reproducen. Estas suelen estar muy turbias. Una vez que abandonan sus refugios, se dirigen a los puntos de cría, primero llegan los machos e inician su reclamo con un canto de tonos graves que emiten bajo el agua. Las hembras no tardan en aparecer iniciándose las cópulas, consistentes en un amplexo inguinal. Conforme la hembra desprende los huevos, son fecundados por el macho, y van depositándose en el fondo de la charca generalmente y también en plantas fijadas al sustrato. El amplexo puede durar más de 3 días. Las puestas se presentan en cordones de un metro de longitud aproximada y llegan a contener hasta 3500 huevos, de tonalidad clara en la parte inferior y oscura en la superior. Los huevos, dentro del cordón, se disponen aleatoriamente, aunque a lo ancho puede haber 4 o 5, y no dos como en el caso de los sapos verdaderos (género Bufo).