Otros factores que inciden sobre la supervivencia del sapillo, son la destrucción de pequeñas zonas marginales y setos situados entre terrenos de cultivo. Hoy en día, gracias a la modernización de la maquinaria agrícola, estos son eliminados con gran facilidad, con lo que desaparece el lugar de refugio de multitud de pequeños animales, que habían quedado acantonados en estos microhábitats. Desde aquí queremos hacer un llamamiento, para conservar los setos y muros de piedra que se utilizaban para separar las fincas, por el enorme valor que tienen para conservar la biodiversidad, sobre todo en lugares fuertemente alterados por la agricultura. Igualmente el incremento del uso de pesticidas y herbicidas, contamina los pequeños arroyos y lagunas, haciendo cada vez más difícil la vida de las ricas comunidades animales y vegetales propias de estos medios. Un ejemplo de ello lo tenemos estos días en el Poniente Granadino: si se ha prohibido el consumo humano del agua proveniente del embalse de Iznájar, uno de los mayores del país, por su alta concentración de pesticidas provenientes del olivar, cómo se encontrarán los pequeños cauces que drenan las comarcas olivareras…