Al importante problema que supone la pérdida de puntos aptos para la reproducción, se une la introducción de especies foráneas en las albercas y arroyos, principalmente carpas y cangrejos americanos. Estos animales depredan principalmente las larvas, por lo que a corto plazo producen la extinción local en la zona donde se encuentran, pues no permiten el relevo generacional. Especialmente extendido y grave es el caso de la introducción de peces, pues mucha gente lo hace de forma inconsciente y sin saberlo perjudican tanto al Sapo partero como a otras especies de anfibios. Conocemos multitud de casos, incluso en zonas protegidas como parques naturales. Hemos comprobado como la retirada de los peces, supone una colonización rápida, y en poco tiempo comienzan a verse de nuevo larvas, siempre y cuando no se hayan extinguido los adultos en la zona de actuación. En una alberca de Colomera se retiraron hasta en 3 ocasiones las carpas comunes que un particular había depositado en una alberca donde criaban los sapos. Tras hablar con el propietario y explicarle la situación hemos conseguido que no suelte más peces y que los sapos vuelvan a criar.