Y aquí es donde comienzan los problemas para el Sapo partero. En aquellas sierras más secas, donde dependen de las estructuras construidas por el hombre para recoger agua (aljibes y albercas), por la ausencia de arroyos con aguas permanentes, la situación hoy en día es muy delicada. Las poblaciones de las sierras de la comarca de los Montes (Parapanda, Morrón, Zegrí), las de las Sierras de Almijara, Baza, Seca) se encuentran hoy en día gravemente amenazadas de desaparición, y dependen de las pocas fuentes y albercas que todavía no se han secado o no han sido modificadas para su uso humano o para la agricultura intensiva. Tenemos por tanto una serie de pequeñas poblaciones aisladas entre sí, y que año tras año van perdiendo sus puntos de reproducción. La situación en otras sierras más húmedas como las de Castril o la Sagra, es menos alarmante, pues la presencia de pequeños cursos de agua permanentes y con aguas limpias garantiza la reproducción año tras año. En estos casos la especie no depende tanto de fuentes y abrevaderos.