La mayoría de los anfibios de nuestro entorno acuden a reproducirse a zonas húmedas (charcas, fuentes, arroyos), donde tras la cópula o “amplexus”, depositan varios miles de huevos. Las larvas que eclosionan son depredadas en gran número por larvas de insectos, peces, otros anfibios, reptiles, etc., pero casi siempre sobreviven los suficientes para garantizar el relevo poblacional.