Cuando una hembra se acerca, el macho se sitúa delante de ella y empieza a realizar movimientos ondulatorios con su cola, arqueando y elevando la parte posterior de su cuerpo. Con ello trata de estimular a la hembra, que entonces permanece quieta esperando a que el macho deposite su “espermatóforo” que contiene los espermatozoides necesarios para la fecundación de los óvulos que ella guarda en su abultado abdomen. A continuación se sitúa sobre esta pequeña bolsa y ayudándose con sus labios cloacales la absorbe. Es posible que una misma hembra sea fecundada por distintos machos.