La alimentación de las salamandras adultas se compone de ciempiés, escolopendras, cochinillas de la humedad, babosas, caracoles, termitas y hormigas, dípteros, arañas, pequeños coleópteros y sus larvas y otros invertebrados. Alcanzan la madurez sexual a los 2 o 3 años y pueden vivir hasta 15 o 20.