La salamandra es un urodelo de talla mediana a grande, con un tamaño que en la península Ibérica puede superar los 250 milímetros de longitud total. La cabeza es robusta con grandes glándulas parótidas, en las que son visibles una serie de poros glandulares, situadas detrás de unos ojos prominentes con pupilas marrones y redondas. El cuerpo es de sección cilíndrica, de piel lisa con surcos en los costados y poros glandulares que se dividen a ambos lados del cuerpo llegando hasta el principio de la cola. El dibujo de la piel es muy variable aunque suele tener una base negra salpicada de manchas amarillas que pueden variar en forma y tamaña según la subespecie. Estas manchas suelen ser arriñonadas en las subespecies meridionales. En las que habitan más al norte el amarillo en la piel es más abundante, con franjas continuas desde los ojos hasta la cola. Esta es también de sección cilíndrica o un poco comprimida. La patas son cortas con cuatro dedos en las manos anteriores y cinco en las traseras. El vientre es oscuro con manchas claras, amarillentas.