Curiosidades ecológicas: En torno al sueño invernal del oso, hay publicado todo un mundo literario, al haber atraído desde la antigüedad al hombre. Por lo general el oso se retira a invernal a la llegada de los primeros fríos del otoño, aunque pueden producirse algunos retrasos en años benignos. Normalmente inverna en cuevas o grutas de poca profundidad, aunque también puede hacerlo encajonado en grandes troncos huecos. Los osos menores de tres años de edad invernan en grupo, mientras que los de mayor edad lo hacen solos. La osera es cuidadosamente acondicionada para el invierno, para lo que es recubierta con musgo, helechos, hojas y ramas secas, formando una confortable cama, tapando la entrada con ramas. Durante las primeras semanas de encierro el oso sale frecuentemente al exterior, en ocasiones a diario, para defecar y orinar, pero poco a poco las salidas se harán más esparcidas hasta cesar.
Este sueño invernal del oso no constituye una verdadera hibernación, sino que sume al oso en un estado llamado de sopor, en el que puede efectuar esporádicas salidas, ya que el oso no entra en un verdadero letargo, ni siquiera en un profundo sueño, sino en un estado de sopor en el que sus sentidos permanecen alerta.
Con la llegada de la primavera el oso recobrará su actividad. El animal vuelve todos los años al mismo lugar de invernada a no ser que sea molestado o se produzca alguna grave contrariedad.
Este sueño invernal del oso no constituye una verdadera hibernación, sino que sume al oso en un estado llamado de sopor, en el que puede efectuar esporádicas salidas, ya que el oso no entra en un verdadero letargo, ni siquiera en un profundo sueño, sino en un estado de sopor en el que sus sentidos permanecen alerta.
Con la llegada de la primavera el oso recobrará su actividad. El animal vuelve todos los años al mismo lugar de invernada a no ser que sea molestado o se produzca alguna grave contrariedad.