Otros rastros: Muy variados, como GUARIDAS, que son parecidas a las tejoneras, pero con agujeros moderadamente profundos y una entrada bien marcada, con grandes cúmulos de tierra en la entrada procedentes de la actividad cavadora. DESPOJOS, su costumbre de no terminar de devorar a sus víctimas, así como el tamaño de ellas, de modo que algunas de sus víctimas solo pueden ser presa de este animal, al no existir en nuestro territorio ningún otro competidor del lobo, es un buen indicio para constatar su presencia en un territorio, aun cuando perros asilvestrados pueden ocasionar daños similares a los del lobo y que por error e inercia han sido atribuidos a nuestra especie. Si el cadáver de la víctima aparece muy comido, de modo que solo pueden haber quedado los huesos limpiamente roídos y algunos trozos de piel, es indicios de que el grupo de lobos atacante es numeroso y han compartido al máximo la víctima. En algunas ocasiones el lobo arranca un trozo del animal, para llevárselo a enterarlo en tierra, como hacen los perros, costumbre heredada de los lobos. En invierno y en lugares con nieve abundante, también pueden enterar a estos restos en nieve.