El lobo es una especie muy territorialista, desempeñando el aullido una importante comunicación intraespecífica, defendiendo con violencia su territorio de otros congéneres intrusos, para lo que marca su espacio con marcas que se acumulan normalmente en lugares de tránsito de otros congéneres como cruces de caminos, cortafuegos o senderos, para ello utiliza cuatro formas características de marcas: