Curiosidades ecológicas.
Si nos pidieran que describiéramos a un mamífero rodeado de misticismos y leyendas a la mayor parte de los humanos nos viene a la mente el lobo. Pero un animal muy desconocido lleno de curiosidades ecológicas es la musaraña. Willian F. Foster (1972) cuenta como las musarañas han sido objeto de innumerables leyendas, considerándosele un animal muy venenoso y dotado de innumerables cualidades mágicas. Este mismo autor relata que en la literatura clásica se consideraba que la musaraña que caía en el surco formado por la rueda de un carro no podía escapar y moría poco a poco. Como quiera que las musarañas eran consideradas en muchos lugares mucho más peligrosas que las víboras, de modo que se pensaba que la musaraña podía envenenar al hombre tanto al morderle como incluso al tocarlo, se cuenta que cuando los viajeros acampaban en la naturaleza elegían para hacerlo un terreno arenoso o con tierra que permitiera que quedaran marcadas las ruedas de los carros, con los que describían un círculo, dejando marcadas en la arena sus huellas, de modo que la musaraña no pudiera penetrar en su interior. Otra tradición para combatir los supuestos maléficos poderes de la musaraña era la de utilizarlas en un curioso ritual, para ello se capturaba una musaraña que se introducía en el hueco que se aperturaba en el tronco de un fresno, tras lo que se tapaba la boca y se dejaba morir emparedado el animal, considerándose que de este modo el animal transmitía sus poderes mágicos al fresno. Así la víctima de un mordisco de una musaraña o que simplemente había sido tocada o rozada por el animal, cortaba una rama del fresno mágico y la quemaba aplicando sus cenizas en la zona lesionada o simplemente tocada.
Si nos pidieran que describiéramos a un mamífero rodeado de misticismos y leyendas a la mayor parte de los humanos nos viene a la mente el lobo. Pero un animal muy desconocido lleno de curiosidades ecológicas es la musaraña. Willian F. Foster (1972) cuenta como las musarañas han sido objeto de innumerables leyendas, considerándosele un animal muy venenoso y dotado de innumerables cualidades mágicas. Este mismo autor relata que en la literatura clásica se consideraba que la musaraña que caía en el surco formado por la rueda de un carro no podía escapar y moría poco a poco. Como quiera que las musarañas eran consideradas en muchos lugares mucho más peligrosas que las víboras, de modo que se pensaba que la musaraña podía envenenar al hombre tanto al morderle como incluso al tocarlo, se cuenta que cuando los viajeros acampaban en la naturaleza elegían para hacerlo un terreno arenoso o con tierra que permitiera que quedaran marcadas las ruedas de los carros, con los que describían un círculo, dejando marcadas en la arena sus huellas, de modo que la musaraña no pudiera penetrar en su interior. Otra tradición para combatir los supuestos maléficos poderes de la musaraña era la de utilizarlas en un curioso ritual, para ello se capturaba una musaraña que se introducía en el hueco que se aperturaba en el tronco de un fresno, tras lo que se tapaba la boca y se dejaba morir emparedado el animal, considerándose que de este modo el animal transmitía sus poderes mágicos al fresno. Así la víctima de un mordisco de una musaraña o que simplemente había sido tocada o rozada por el animal, cortaba una rama del fresno mágico y la quemaba aplicando sus cenizas en la zona lesionada o simplemente tocada.