Otros rastros: Los restos de bulbos, raíces roídas, daños en la corteza de la base de los árboles y hierbas consumidas son otro buen rastro. También puede detectarse su presencia por las galerías superficiales que deja en el suelo al retirarse la nieve. Estas ramificaciones que tienen un diámetro de 6-8 cms y que pueden llegar a varios metros, según P. Bang (1998) se forman durante el invierno y bajo la nieve, momento en el que animal para desplazarse, acondiciona galerías en la parte más baja de la nieve y al extender después su sistema de galerías subterráneas se desprende del exceso de tierra, apretándola contra la pared de la galería de la nieve, que al retirarse presenta este característico aspecto (ver imagen). La presencia de ratas de agua en un territorio también puede conocerse por las entradas a sus madrigueras o nidos, donde son apreciable montículos aislados de la tierra extraída, distribuidos irregularmente, con diferente forma y tamaño, sin relación de continuidad con los agujeros de entrada y salida, lo que permite diferenciarlos claramente de las toperas.